Las exportaciones de uva chilena han transitado en las últimas campañas por un proceso de ajuste y transformación. Entre la temporada 2022/23 y la 2024/25, los envíos pasaron de 496 mil a 557 mil toneladas, reflejando una evolución moderada que, si bien mantiene un ritmo de crecimiento cercano al 6% por campaña, aún se sitúa por debajo del desempeño alcanzado en 2021/22, cuando se superaron las 600 mil toneladas.
Este comportamiento responde, en gran medida, a una contracción sostenida de la superficie cultivada. Factores como la escasez hídrica y la creciente competencia de cultivos más rentables han redefinido la estructura productiva, impactando directamente en la disponibilidad exportable. A ello se suman desafíos coyunturales observados en la campaña 2024/25, donde un entorno de precios más débiles, junto a dificultades logísticas y una menor fluidez en la rotación de contenedores, condicionaron el dinamismo del mercado, con una recuperación que solo comenzó a evidenciarse hacia la parte final de la temporada.
En paralelo, la industria avanza en un proceso clave de reconversión varietal, con nuevas variedades que ya representan cerca del 65% de la oferta exportable. Este cambio no solo marca una transición productiva, sino que también instala nuevos desafíos en términos de eficiencia logística, manejo poscosecha y competitividad. En este contexto, mejores condiciones climáticas en regiones estratégicas como Atacama, Coquimbo y Valparaíso, habilitadas para exportar a Estados Unidos bajo el Systems Approach, han contribuido a sostener y recuperar el flujo exportador, reafirmando el rol estratégico de estas zonas en el posicionamiento internacional de la uva chilena.
Avance de la campaña 2025/26 de la uva chilena
La campaña 2025/26 de las exportaciones de uva chilena se encuentra en pleno desarrollo y ya comienza a mostrar señales claras sobre el rumbo que está tomando la industria. Con información disponible hasta febrero de 2026, los envíos superan las 103 mil toneladas, marcando un inicio de temporada que refleja una oferta más alineada con las nuevas exigencias del mercado internacional.
Uno de los cambios más relevantes es la consolidación del proceso de reconversión varietal. Las nuevas variedades ya representan cerca del 72% de la producción, evidenciando un avance sostenido hacia una matriz productiva más moderna, enfocada en atributos como mejor condición de llegada, sabor y vida poscosecha. Este cambio no solo responde a una necesidad productiva, sino también a una estrategia clara de posicionamiento en mercados cada vez más competitivos.
Proyecciones de cierre para la campaña 2025/26 de la uva chilena
Las perspectivas para el cierre de la actual campaña de las exportaciones de uva chilena apuntan a un ajuste en los volúmenes respecto a la temporada previa. De acuerdo con la última actualización del Comité de Uva de Mesa de Frutas de Chile, se proyecta una caída de 8,4% en los envíos, reflejando un escenario más desafiante para el sector.
Esta revisión responde principalmente a factores climáticos y a un comportamiento productivo desigual entre las distintas zonas del país. Mientras algunas regiones han enfrentado retrasos en su desarrollo, otras han registrado pérdidas que han limitado el volumen exportable, configurando una temporada marcada por la variabilidad.
A ello se suma un impacto directo en la planificación logística. Los calendarios de embarque han debido ajustarse, concentrando una mayor presión hacia la parte final de la campaña. Este escenario no solo exige mayor coordinación en la cadena exportadora, sino que también pone a prueba la capacidad del sector para responder con eficiencia en un contexto más exigente y dinámico.










