La campaña 2025/26 confirma la sólida base productiva con 26,786 hectáreas cultivadas de arándanos a nivel nacional, una superficie que mantiene una marcada concentración en la franja costera y, especialmente, en el norte del país. Esta distribución territorial no es casual: responde a condiciones agroclimáticas favorables, infraestructura instalada y una curva de aprendizaje que Perú ha sabido capitalizar en la última década.
Dentro de este escenario, La Libertad se consolida como la principal región productora del país. La región concentra aproximadamente el 43% del total nacional, alcanzando 11,480 hectáreas cultivadas, lo que la posiciona como el eje central de la producción peruana de arándanos durante la campaña 2025/26. El segundo bloque productivo está liderado por Lambayeque, que participa con el 27% de la superficie nacional, equivalente a 7,112 hectáreas. A continuación, Ica registra 3,643 hectáreas, elevando su participación al 14% del total. El crecimiento de esta región responde a una mayor eficiencia productiva, la incorporación de nuevas áreas y una apuesta sostenida por genética de alto rendimiento.
El resto de la superficie se distribuye entre regiones con menor participación relativa. Lima concentra el 6%, seguida por Áncash y Piura, ambas con el 5%, mientras que Moquegua, Arequipa y Cajamarca completan el mapa productivo. En este escenario, si bien la expansión territorial explica parte del crecimiento del arándano peruano, no es el único factor determinante. De manera complementaria, el desempeño del sector está estrechamente ligado al desarrollo de los campos ya establecidos y al impacto del recambio varietal, proceso que ha convertido a la genética en un factor crítico de éxito, no solo por las características de la fruta, sino también por las ventajas productivas en rendimiento, precocidad y resiliencia.
De la base productiva a un desempeño exportador
La campaña 2025/26 del arándano peruano se aproxima a su cierre con un balance que sigue siendo favorable. Las proyecciones del sector apuntan a un crecimiento de entre 16% y 17%, cifra menor a la prevista inicialmente, pero suficiente para alcanzar un volumen cercano a las 370 mil toneladas, reafirmando la posición del país dentro del comercio internacional de esta fruta.
Este resultado se ha dado en un entorno donde la logística ha sido un factor determinante. La puesta en marcha del puerto de Chancay, junto con un mayor uso de terminales como Pisco, ha permitido aliviar parte de las presiones operativas de la campaña. No obstante, persisten retos asociados a la alta concentración de la demanda logística en determinados momentos de la temporada, lo que sigue requiriendo una gestión precisa de los flujos de exportación.
En el plano climático, la temporada no estuvo marcada por eventos extremos, aunque sí dejó aprendizajes relevantes frente a los distintos escenarios vinculados al Fenómeno de El Niño. En conjunto, la campaña 2025/26 evidencia que el sector arandanero peruano ha entrado en una etapa donde la eficiencia, la lectura del mercado y la coordinación logística se vuelven decisivas, y donde el liderazgo se sostiene cada vez más en la capacidad de tomar decisiones oportunas y ajustadas a un entorno más exigente.









