El 14 de noviembre, el Gobierno de Estados Unidos emitió una Orden Ejecutiva que modifica de manera significativa las condiciones de ingreso para varios productos agrícolas peruanos. La medida retira el arancel recíproco que afectaba a un amplio conjunto de mercancías, lo que reduce costos y fortalece la competitividad en un mercado clave.
En total, la disposición excluye 237 subpartidas agrícolas del Sistema Armonizado estadounidense (HTSUS). De ellas, 79 corresponden a productos que el Perú envía con regularidad, lo que convierte este cambio en un paso relevante para asegurar la continuidad y el desempeño de la oferta nacional en su principal destino comercial.
Productos clave del agro peruano que ingresarán en mejores condiciones a Estados Unidos
La eliminación de los aranceles no es un ajuste menor; impacta directamente en productos con una gran participación de la canasta agroexportadora peruana. Entre ellas destacan el café en grano sin procesar, las paltas frescas o secas, los derivados del cacao, y frutas de alta demanda como el mango. También figura el jengibre, un cultivo que ha ganado presencia en el mercado estadounidense durante las últimas campañas. Este conjunto de cultivos refuerza la relevancia de la medida y evidencia su potencial para dinamizar el acceso del agro peruano a Estados Unidos.
Aunque la medida reduce costos y aporta mayor previsibilidad para un grupo relevante de cultivos, no abarca a algunos de los principales productos de exportación del país, como los arándanos, las uvas y los espárragos. Esto recuerda que, pese al avance, aún existen segmentos de alto valor que requieren seguimiento y estrategias adicionales para seguir fortaleciendo su competitividad en el mercado estadounidense.
Un impulso directo para la dinámica agroexportadora
La decisión también aporta mayor claridad al movimiento de la oferta agroexportadora peruana, al facilitar las operaciones y dar más estabilidad en el acceso al mercado estadounidense. Este desempeño no solo sostiene al sector, sino también a miles de empleos vinculados a la producción, el empaque y la logística.
La medida también resalta el rol que cumple la diplomacia económica en la agroexportación. El trabajo bilateral, el seguimiento constante a cambios normativos y la cooperación técnica son herramientas decisivas en un entorno donde un ajuste político puede modificar el acceso a un mercado. En el caso del agro, esa vigilancia y capacidad de respuesta se vuelven esenciales para proteger y expandir la presencia peruana en el exterior.
Al mismo tiempo, demuestra que, incluso cuando surgen obstáculos comerciales, el camino no se cierra por completo. Con una estrategia bien articulada, coordinación entre actores del sector y una representación gremial activa, es posible recuperar condiciones y convertir un escenario adverso en una oportunidad para seguir impulsando al agro peruano.









