La palta fresca peruana se ha consolidado como uno de los principales símbolos del desempeño agroexportador del país, reflejando una evolución sostenida basada en calidad, consistencia y adaptación a las exigencias del mercado internacional. Este posicionamiento responde a una propuesta de valor sólida, respaldada por el cumplimiento de estándares sanitarios y comerciales, así como por ventajas agronómicas que han fortalecido la competitividad del producto. Su resistencia al transporte de larga distancia, junto con una pulpa cremosa y un sabor intenso, ha permitido a la palta peruana ganar espacio en los mercados más exigentes del mundo.
A esta base productiva se suma un factor estratégico determinante: la producción en contraestación. Gracias a las condiciones agroclimáticas de la costa peruana, el país logra abastecer al mercado global en periodos de menor oferta internacional, consolidándose como un proveedor confiable y oportuno. Esta capacidad de suministro continuo es clave para sostener relaciones comerciales de largo plazo y fortalecer la presencia del Perú en un entorno cada vez más competitivo.
En paralelo, el crecimiento del sector ha venido acompañado de avances significativos en sostenibilidad. La incorporación de tecnologías orientadas al uso eficiente del agua, la reducción del impacto ambiental y una mayor integración de pequeños y medianos productores a las cadenas de exportación han contribuido a modernizar el agro peruano. No obstante, este proceso también plantea desafíos estructurales: mantener la rentabilidad frente a una oferta global en expansión, diferenciarse mediante calidad y valor agregado, enfrentar los efectos del cambio climático y profundizar la diversificación de destinos como eje estratégico del crecimiento futuro.
Asia emerge como motor del crecimiento exportador
En este contexto, Asia se consolida como uno de los espacios más dinámicos para la palta peruana. Si bien Europa continúa concentrando más del 60% de los envíos, el aumento del consumo de alimentos saludables en el continente asiático ha impulsado una mayor demanda del producto. Como resultado, las exportaciones peruanas de palta fresca a Asia alcanzaron las 80 mil toneladas, por un valor de 153 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 44% en volumen y del 26% en valor, con una participación del 11% del total exportado.
Liderado por mercados como China, Japón y Corea del Sur, donde la demanda de palta peruana creció 64%, 77% y 80%, respectivamente. Estas cifras confirman no solo el atractivo del producto, sino también la capacidad del Perú para adaptarse a las exigencias comerciales, logísticas y sanitarias de un mercado altamente competitivo y en constante evolución.
Bajo este panorama, la palta peruana avanza hacia una nueva etapa de posicionamiento en Asia, apoyada por una estrategia de promoción orientada a consolidar la presencia del país en mercados de alto valor, donde Corea del Sur cumple un rol clave como plataforma de articulación regional. Un hito que refleja esta evolución es el reciente ingreso de productos derivados de palta peruana al mercado de Mongolia, concretado mediante un esquema de redistribución desde Seúl y orientado al canal HORECA, lo que evidencia la diversificación de formatos y el creciente énfasis en el valor agregado. De esta manera, la expansión de la palta peruana en Asia trasciende el envío de fruta fresca y se proyecta como una muestra de la madurez, adaptabilidad y capacidad innovadora del agro peruano en el comercio agroalimentario internacional.
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