Rapel: la nueva reina del Limón Tahití peruano 2025

El 2025 cerró como un año decisivo para el limón Tahití peruano, consolidando su recuperación y reafirmando su rol estratégico dentro de la canasta agroexportadora nacional. Durante este periodo, Perú exportó 47 mil toneladas de esta variedad por un valor cercano a 42 millones de dólares, lo que representó un crecimiento del 20% en volumen y del 8% en valor frente al año previo.

Este desempeño se produjo en un entorno internacional desafiante dada la fuerte presencia de México y Brasil en los mercados globales ejerció presión sobre los precios, llevando el valor promedio del limón Tahití peruano a USD 0.90 por kilogramo, una contracción del 10% interanual. Sin embargo, lejos de frenar el avance del sector, este escenario puso en evidencia la capacidad de adaptación de la oferta peruana, donde el aumento de los despachos hacia más de diez mercados internacionales compensó la caída de precios.

El repunte exportador respondió, principalmente, a una recuperación progresiva de la producción, impulsada por la alta productividad alcanzada en Piura, así como por la entrada en operación de nuevas áreas agrícolas tras dos campañas marcadas por sequías y eventos climáticos atípicos. A ello se sumó una mejora sostenida en la calidad del fruto, factor clave para fortalecer la competitividad del limón Tahití peruano en destinos cada vez más exigentes.

Así, el limón Tahití no solo reafirmó su condición de cítrico emblemático, sino que se posicionó como uno de los cultivos con mayor proyección dentro del comercio internacional, reflejando el potencial del Perú para seguir ganando protagonismo en el mercado global de cítricos.

Rapel: En la cima de las exportaciones del limón Tahití 2025

El sólido desempeño del limón Tahití peruano en 2025 fue el resultado del esfuerzo conjunto de 76 empresas agroexportadoras, que lograron posicionar este cítrico en los principales mercados de Norteamérica, Sudamérica y Europa. No obstante, en un escenario altamente competitivo, Sociedad Agrícola Rapel emergió como el actor más destacado de la campaña.

Con más de 6 mil toneladas exportadas y envíos valorados en 6 millones de dólares, Rapel se consolidó como la principal empresa exportadora de limón Tahití del país, alcanzando una participación de mercado del 14%. Este liderazgo no solo respondió a su escala operativa, sino también a un crecimiento del 56% respecto al año anterior.

Detrás de estos resultados se encuentra una estrategia basada en la consistencia productiva, la eficiencia operativa y un fuerte enfoque en la calidad del fruto. A ello se suma el compromiso de la empresa con el desarrollo de una agricultura sostenible, impulsando la expansión progresiva de sus áreas destinadas al cultivo de limón Tahití y generando un impacto directo en el empleo y en la dinamización de la economía regional, especialmente en el norte del país.

Este liderazgo se ve reforzado por una visión de largo plazo. El Grupo Verfrut, al que pertenece Sociedad Agrícola Rapel, anunció una inversión superior a 7 millones de dólares destinada a la ampliación de su planta en Piura, incorporando nuevas líneas de procesamiento de limón en su complejo de Rapel–Castilla. El proyecto contempla mejoras en infraestructura, capacidad de almacenamiento y estándares de sostenibilidad ambiental, fortaleciendo la competitividad de la empresa frente a los mercados internacionales más exigentes.

En términos de destinos, el limón Tahití de Rapel alcanzó 11 mercados internacionales durante la campaña 2025. Estados Unidos se posicionó como su principal destino, con 2.2 mil toneladas recibidas, seguido de Chile, con 2.1 mil toneladas, y Panamá, que concentró alrededor de 0.6 mil toneladas. Esta diversificación comercial no solo reduce riesgos, sino que confirma la creciente confianza de los mercados en la oferta peruana liderada por la empresa.

Hacia un futuro de valor y liderazgo sostenible

La campaña 2025 del limón Tahití peruano mostró que, aunque el país logró volúmenes récord y empresas como Rapel consolidaron su liderazgo internacional, los desafíos persisten: la presión de precios y la concentración en algunos mercados evidencian que el crecimiento debe enfocarse ahora en valor agregado y sostenibilidad. La diversificación de destinos, la adopción de certificaciones de calidad y la inversión en infraestructura y procesos serán claves para que el limón peruano no solo siga llegando a más países, sino que lo haga con estándares premium, fortaleciendo su competitividad global y consolidando su posición como uno de los cítricos más estratégicos de la agroexportación nacional.

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