En la campaña 2025/26, la región de Ica alcanzó 3,643 hectáreas cultivadas de arándanos, un salto significativo frente a las 2,133 hectáreas registradas en la campaña 2024/25, lo que representa un crecimiento de 71% en la superficie cultivada. Este dinamismo productivo también se reflejó en sus exportaciones: entre las semanas 18 y 08 de la campaña 2025/26, la región envió 50,418 toneladas, volumen que significó un incremento de 46% respecto a la temporada previa y que le permitió concentrar el 13% del total de arándanos exportados. Con estos resultados, Ica se posiciona como la tercera región exportadora de arándanos del país, detrás de La Libertad y Lambayeque, consolidando su protagonismo dentro del mapa agroexportador nacional.
Este crecimiento no es casualidad. Responde a un proceso de transformación que, con el paso de los años, ha convertido a Ica en uno de los territorios más dinámicos de la agricultura moderna peruana. Décadas atrás, imaginar extensos campos frutícolas en estas llanuras desérticas parecía improbable. Sin embargo, la combinación de inversión privada, innovación tecnológica y desarrollo de infraestructura hídrica permitió convertir un paisaje dominado por arena en una plataforma agrícola altamente competitiva.
En este proceso, la adopción de sistemas de riego tecnificado y la introducción de nuevas variedades genéticas adaptadas al clima local, transformaron las limitaciones del desierto en una ventaja productiva. Las condiciones climáticas estables, sumadas a una gestión agronómica cada vez más especializada, han llevado a la región a ser capaz de sostener producciones intensivas orientadas al mercado internacional.
Los desafíos del arándano en Ica
El crecimiento que hoy experimenta el arándano en Ica también abre un debate clave sobre la gestión del agua, uno de los recursos más sensibles para la agricultura en esta región, debido a que las precipitaciones son escasas, gran parte del abastecimiento hídrico proviene de pozos en sus fundos y del acceso al agua de riego, lo que ha permitido sostener el desarrollo de amplias áreas destinadas a la agroexportación. Sin embargo, este modelo también plantea la necesidad de avanzar hacia un manejo más equilibrado del recurso, capaz de compatibilizar la expansión agrícola con el cuidado del entorno y las demandas de la población local.
Frente a este escenario, el sector viene incorporando soluciones orientadas a optimizar y reutilizar el agua dentro de sus operaciones. Entre ellas destacan iniciativas que buscan recuperar parte del recurso proveniente de la salmuera generada por procesos de ósmosis inversa, así como proyectos de reaprovechamiento de aguas residuales.
A este desafío se suma otro factor cada vez más visible en el panorama agrícola de la región: la disponibilidad de mano de obra. A medida que el cultivo continúa expandiéndose, los productores enfrentan una creciente competencia por trabajadores especializados, lo que obliga a replantear estrategias de gestión y eficiencia en campo.
Finalmente, en el plano productivo y comercial, el sector también busca maximizar el valor de su fruta en los mercados internacionales. En ese sentido, el perfeccionamiento de prácticas agronómicas, como la poda estratégica, se perfila como una herramienta para ajustar y ampliar las ventanas de exportación. Con ello, los productores iqueños aspiran a posicionar su oferta en momentos más favorables del mercado global, fortaleciendo la competitividad de la región dentro de la industria del arándano peruano.
Diversificación varietal en Ica
La expansión del arándano en Ica también se refleja en una matriz varietal sólida y altamente competitiva. Actualmente, cinco variedades concentran más del 65% de la superficie cultivada: Mágica lidera con 659 hectáreas, seguida de Eureka con 622 hectáreas, Sekoya Pop con 528 hectáreas, Ventura con 360 hectáreas y Abril Blue+ con 293 hectáreas. A este grupo se suman otras genéticas que también ganan espacio en el campo iqueño, como Raymi con 7% de participación, así como Biloxi y Madeira, cada una con alrededor de 5%.
Esta diversidad varietal permite organizar la producción en distintas ventanas de cosecha, lo que otorga mayor flexibilidad comercial. En Ica, la temporada se extiende principalmente de junio a diciembre, combinando variedades tempranas, medias y tardías que ayudan a escalonar la oferta y aprovechar diferentes momentos del mercado internacional.
Ica y su apuesta por el futuro del arándano
A pesar de los desafíos que enfrenta el cultivo, Ica continúa reafirmando su apuesta por el arándano. El crecimiento sostenido de la superficie cultivada y el dinamismo exportador evidencian la confianza de los productores de la región en el potencial de este cultivo dentro de la agroexportación.
En este escenario, la respuesta es seguir apostando por la innovación y la mejora continua. La reconversión varietal, la incorporación de nuevas tecnologías y la optimización de las prácticas agronómicas están permitiendo que los productores iqueños enfrenten los retos del entorno y fortalezcan su competitividad. Con ello, Ica no solo consolida su expansión, sino que también proyecta su papel como uno de los polos clave en la evolución del arándano peruano.










